El asociacionismo vecinal madrileño tiene, desde los años 70, una vigorosa experiencia de lucha contra el chabolismo horizontal y vertical materializada, entonces, en el programa de remodelación de barrios y más tarde, a mediados de los 80, en los programas del Consorcio para el Realojamiento de la Población Marginada.
La proliferación de nuevos asentamientos marginales y la transformación de los poblados de realojo del Consorcio en guetos y focos de inseguridad multiplica, en los 90, la presión vecinal y las acciones y movilizaciones en favor de su desmantelamiento.
Con la erradicación de los asentamientos, las asociaciones vecinales reclaman la concertación de las políticas de realojo y de los cupos de realojo de población marginada en distritos y municipios, fruto de lo cual serán los acuerdos alcanzados con la FRAVM y el convenio de 1999 relativo a la distribución del realojamiento de alrededor de 2.200 familias chabolistas.
En los años 70, el movimiento vecinal se centra en la denuncia y la lucha contra la precariedad de la vivienda de la periferia de Madrid, plagada de chabolas verticales y horizontales.
La presión vecinal logra, en 1979, una conquista histórica: el Ministerio de Obras Públicas dicta la Orden Comunicada que regula la operación Barrios en Remodelación, gracias a la cual 150.000 residentes disfrutarán de casi 40.000 nuevas viviendas en sus barrios. Los vecinos logran así conjugar el derecho a la vivienda con el derecho al lugar.
Transferidas las competencias al Gobierno regional y concluido el proceso de remodelación, el Ejecutivo autonómico aprueba el Decreto 100/86 por el que extiende la remodelación a otra decena de barrios.
El éxito de la operación no reside sólo en su envergadura sino, sobre todo, en la lucha que logró sustituir las chabolas por viviendas dignas sin trasladar a sus moradores y en la articulación de un proceso de participación ciudadana que, en algunos barrios, permitió al vecindario “decidir en asamblea hasta el color de los azulejos”.
En 1988, la FRAVM plantea entre sus objetivos en materia de vivienda la rehabilitación del caserío. La tenacidad vecinal tanto en la lucha contra las declaraciones de fincas en ruina como en la exigencia de programas de rehabilitación integral por áreas estimulará, un lustro después, la suscripción del convenio y protocolo de 24 de mayo de 1994 entre las administraciones estatal, regional y local, por los que se declaran las seis primeras áreas de rehabilitación preferente del casco antiguo madrileño.
Desde mayo de 1994 hasta diciembre de 2003 se declaran 23 áreas de rehabilitación con 37.500 actuaciones, de las que más de la mitad cabe considerar fruto directo de las asociaciones vecinales federadas, entre ellas las de Lavapiés y San Cristóbal de los Ángeles.
En rehabilitación integral por áreas y zonas, las asociaciones vecinales de la FRAVM intervienen en 2008 en una treintena de ámbitos de la ciudad de Madrid y de los municipios de la región que agrupan alrededor de 80.000 viviendas y a los que están adscritos unos 40.000 objetivos de rehabilitación del caserío.
En 1990, el asociacionismo vecinal madrileño ensaya la autopromoción de vivienda protegida adscrita a los concursos públicos de suelo, contando con las dos experiencias de la década anterior en Moratalaz y Portugalete.
El cooperativismo vecinal es autogestionario y asambleario, lo que obliga a la asociación y a su cooperativa a formarse en la gestión del suelo, la gestión de la construcción y la gestión de la futura comunidad de propietarios o de inquilinos.
Del Plan 18.000 del Ayuntamiento de Madrid y de posteriores concursos de suelo en Madrid y en otros municipios como Leganés, Alcalá de Henares y San Sebastián de los Reyes resultarán por encima de las 3.000 viviendas de protección oficial de régimen especial en derecho de superficie, de régimen general y en alquiler promovidas por el cooperativismo vecinal.
El cooperativismo juvenil de gestión tiene su expresión en las 498 viviendas de promoción pública de Puente de Vallecas y Orcasur cedidas en arrendamiento por el IVIMA a cuatro cooperativas agrupadas en “La Forja”.