En marzo de 2000 un grupo de gitanos rumanos agredió a un chaval del barrio causándole lesiones que exigieron su hospitalización. En los días siguientes, algunos vecinos (varios de ellos de conocida filiación neonazi) intentaron tomarse la justicia por su mano atacando a gitanos rumanos que residían en la zona. La AV La Amistad de Canillejas condenó estos actos racistas.
Esta toma de posición motivó que bandas de neonazis (formadas por residentes y personas ajenas al barrio) atacaran la sede de la asociación y amenazaran –incluso de muerte- a los miembros de su junta directiva.
La entidad ciudadana, lejos de amilanarse, mantuvo la denuncia firme de los comportamientos racistas, viéndose arropada por todas las organizaciones políticas y sociales del distrito, la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento.
Las provocaciones y amenazas se repitieron, de forma esporádica, en los años siguientes. En 2002, el asunto fue llevado por IU al Congreso de los Diputados. Finalmente la AV venció y los nazis y racistas fueron derrotados.